Nuestro caldo de huesos natural es muy denso y, cuando lo guardás en la heladera, toma la textura de una gelatina firme. Dependiendo del clima, podés usar diferentes estrategias para dárselo a tu mascota junto con la vianda cruda diaria.
Calor y frío
En pleno invierno, lo ideal es calentarlo apenas a baño maría (sin hervirlo ni usar microondas, para no perder las vitaminas). Al derretirse, queda como una salsa tibia que le da mucho sabor a la comida. Esto ayuda a atemperar el plato para que la carne de la heladera no le caiga mal a su panza. En cambio, durante los días agobiantes de enero, nuestra recomendación es rellenar cubeteras limpias con el caldo líquido y congelarlas toda la noche. Al otro día, podés darle uno o dos hielos a tu perro. Se va a entretener un largo rato chupándolos y se hidratará de forma nutritiva sin necesidad de comprar helados comerciales pesados.