Cuando estamos educando a nuestro perro o enseñándole dónde hacer sus necesidades, la técnica indispensable es premiarlo cada vez que hace las cosas bien. El problema de usar este refuerzo positivo todos los días es que si usamos galletitas compradas en el súper o pedacitos de pan, al poco tiempo el perro sube muchísimo de peso y corremos el riesgo de enfermarlo.
Textura suave que no ensucia
Para darle premios constantemente sin engordarlo, la solución perfecta de los adiestradores es usar el pulmón de vaca (o bofe) cortadito en pedazos re chicos. Como este trocito, al deshidratarse, queda como si fuera una esponjita llena de aire, es súper liviano y prácticamente no tiene nada de grasa. Esto significa que te lo podés guardar en los bolsillos del pantalón o la campera y no te va a manchar absolutamente nada. Además, cuando el perro lo recibe de premio, se le deshace rapidísimo en la boca. Así, lo traga en un segundo y sigue súper enfocado en la clase o el juego en el parque sin distraerse masticando algo duro por diez minutos.