Mucha gente que recién se anima por primera vez a darle huesos reales a su perro, por miedo a que se atragante, comete el gravísimo error de hervir o mandar al horno la pata de pollo pensando que así es más segura y mata bacterias. ¡Pero en la dieta BARF es todo lo contrario!
Un peligro gigante al cocinar el hueso
Por el inmenso amor que le tenés a tu perro, nunca le des huesos cocidos (ni siquiera las sobras del asado del domingo). Al someter el huesito al calor, pierde toda su agua natural por dentro y la pieza queda rígida, frágil y súper filosa como si fuera un cristal. Si el perro la muerde fuerte, estalla en astillas que pueden lastimarlo feo por dentro. En NutriMascotas nosotros hacemos todo al revés: usamos ventiladores de aire cálido para deshidratar las patitas de pollo lentamente durante varios días. Esto saca la humedad para conservarlas, pero mantiene intacta toda esa elasticidad natural del cartílago. Por eso nuestras patas deshidratadas son un cepillo de dientes hermoso y súper seguro: al morderlas, limpian el sarro mecánicamente pero jamás se van a astillar en su panza.