En Mendoza es muy común que nuestros perros pasen muchas horas solos en casa mientras trabajamos. Si ladran, lloran en la puerta o muerden los muebles, es una señal clarísima de que están aburridos y ansiosos. Masticar siempre es la mejor forma natural que tienen para relajarse y calmar ese estrés.
Un juguete natural que se come
Por eso las orejas de cerdo deshidratadas son un éxito con nuestros clientes. Como son puro cartílago súper resistente pero también bastante elástico a la vez, el perro tiene que concentrarse un buen rato para ir ablandándolas de a poco. Todo ese esfuerzo lo cansa de forma sana, liberando endorfinas en su cerebro. Al ratito de terminar de masticar la oreja (y no tu sillón), seguro lo vas a ver durmiendo en un rincón feliz y re tranquilo. Además son geniales porque al secarse despacito con aire y no cocinarse al horno, nunca se astillan ni lastiman la panza.