Por décadas, se ha advertido a los dueños de mascotas en Mendoza sobre los inminentes y letales peligros de entregar huesos a los perros. En NutriMascotas, es nuestra responsabilidad desmitificar esta premisa fundamental: el miedo debe estar dirigido exclusivamente a los huesos cocidos, horneados o hervidos, y nunca a los huesos crudos biológicamente apropiados.
Cocidos vs Crudos: Vida o Muerte
Cuando un hueso es sometido a altas temperaturas, su matriz de colágeno elástico y su humedad celular se evaporan por completo. La estructura remanente se calcifica y endurece, transformando al hueso en un material frágil similar al cristal. Si un perro intenta morder este hueso cocido, estallará y formará esquirlas afiladas capaces de perforar severamente el esófago o los intestinos.
Los Huesos Carnosos Crudos (HCC)
Por el contrario, los llamados Huesos Carnosos Crudos, como las carcasas y alas de pollo que conforman la base de nuestra dieta, son blandos, porosos y extremadamente elásticos. Los perros y gatos están anatómicamente diseñados para triturarlos fácilmente. Al masticarlos, limpian profundamente la placa dental mediante fricción natural. Una vez en el estómago, los potentísimos ácidos gástricos del carnívoro los disuelven por completo sin dejar ningún rastro punzante, extrayendo una dosis perfecta, equilibrada y muy biodisponible de calcio y fósforo celular fundamental para la nutrición articular y esquelética diaria.