Una de las grandes dudas e miedos cuando empezamos a darle comida natural a nuestros perros es el tema de los huesos. Es súper normal asustarse, pero la clave está en entender que en la dieta B.A.R.F. no todos los huesos cumplen la misma función. De hecho, se dividen en dos grandes grupos que tenés que conocer bien.
Para comer vs Para jugar
Por un lado, están los huesos carnosos. Estos son huesos blandos y porosos que siempre están recubiertos de carne (como las alitas, carcasas o cuellos de pollo). Estos huesos son la base de la dieta y tu perro los va a masticar, tragar y digerir por completo sin problema con sus jugos gástricos. Son su principal fuente de calcio.
Por otro lado, tenemos los huesos recreativos. Estos son los huesos grandes y duros de vaca (como un fémur entero o una rótula). Estos huesos no son para comer ni tragar. Su única función es que el perro se tire en el pasto a roerlos un buen rato para entretenerse, aliviar la ansiedad y, de paso, limpiarse a fondo los dientes. Cuando le sacaron toda la carnecita de los bordes o si se empiezan a frustrar por no poder romperlo, simplemente se lo cambiás por un premio y lo tirás. ¡Súper fácil!