Si el veterinario de confianza te dijo hoy que tu perro tiene diabetes, es muy normal asustarse de sobremanera por todo el tema nuevo de los horarios y de las inyecciones continuas. Pero más allá de todo eso, el secreto más grande del éxito está oculto directamente en el plato de comida de todos los días.
Nada de carbohidratos en el menú
Lamentablemente, casi todos los alimentos balanceados en bolsa (incluso los más caros que te venden en la etiqueta como "especiales para la diabetes") están siempre llenos de cosas como mucho maíz, papa o avena, que los fabricantes necesitan sí o sí para que la croqueta salga con forma redonda. El problema es que todo ese relleno se transforma puramente en azúcar simple apenas ingresa al intestino de tu perro y dispara su curva de glucosa rebotando a las nubes. En cambio, nuestras viandas crudas están formadas en su inmensa mayoría de proteína magra pura y grasitas muy buenas. Al no tener nada de harinas ni porquerías industriales, la glucosa de tu mascota se mantiene súper chata y estable durante absolutamente todo el día.